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ELEMENTO AIRE


Los signos que pertenecen al elemento aire son: Géminis, Libra y AcuarioTodos los signos de aire son positivos (extrovertidos).

El elemento aire simboliza la mente, la inteligencia, la comunicación y la adaptabilidad pero, en contrapartida, representa la frialdad emocional, el intelectualismo exagerado, el despiste, la expresión superficial y la poca practicidad de las acciones.

El elemento aire elevado es humano, con sentido común, universalista, expresivo, amigable, de viva inteligencia e intuitivo en el mundo mental.

Por otro lado, el elemento aire inferior es excéntrico, olvidadizo, inestable de carácter, superficial sentimentalmente, hueco parlanchín, irrealista e intelectualmente no creativo sino imitativo.

El aire es el segundo elemento menos denso, siendo muy compresible o comprimible (amoldable), invisible (difícil de entender) y con poca cohesión interna (flexible). Por todos lados se mete (curioso), abarcando mucho y apretando poco. En lo espiritual, representa la necesidad de que la mente estudie e investigue de continuo las causas y los fenómenos de la vida. Es el aire que necesitamos respirar sin cesar si no queremos morir asfixiados. Pero también precisamos expulsarlo, pues no cabe una buena inhalación sin una correcta exhalación.

De ahí que el elemento aire representa la expresión o exteriorización del pensamiento: lenguaje escrito o hablado, gestos, etc.

Las experiencias duras o pruebas apuntadas por el elemento aire son las que muestran confusión de conceptos, agotamiento intelectual, acumulación de preguntas sin resolver, defectos de la comunicación interpersonal, dispersión de energías, falta de concreción de los proyectos, etc.

Las vivencias felices incitadas por el elemento aire son aquellas en las que hay equilibrio mental, relaciones comunicativas satisfactorias, éxitos intelectuales, sabiduría en los conceptos, adaptación a las circunstancias,etc.


Si el elemento terrestre es el sensorial, el aéreo entonces es el metafísico.

El elemento aire se recrea con algo que podríamos llamar embriaguez cognoscitiva y, desligado del mundo terrestre, es un ciudadano del mundo de aire. En este dominio, él recrea de continuo sus energías mentales, fatigadas de la resistencia que opone la materia.

El elemento aire vive una vida de pensamientos y construcciones mentales. Para él lo real son sus pensamientos, siendo su misión el crear y recrear en su mundo verdaderos edificios mentales, lógicos y hasta geométricos.

La relación de las ideas debe ser conexa y lógica, siendo el supremo mandamiento el de una sabiduría de la vida regida por leyes perfectas.

Pero hay tres tipos de aire: Libra es el artista, Géminis es el pensador o el continuo buscador y, por último, Acuario es el investigador o erudito.

Para el elemento aire, los sucesos del mundo físico son meros fenómenos cuyas causas permanecen ocultas mientras no se las busque. El ve las realidades como proyecciones de un mundo más alto, a la vez que sabe que lo que viene por los sentidos puede ser engañoso. El ve la vida y sus sucesos igual que se va al cine a ver una película: ¿para qué intervenir o hacer cambiar el desenlace?.

El elemento aire no es práctico como el terrestre ni pasivo como el acuático sino que es un teórico de la vida.

Y, dependiendo de si la teoría la lleva o no a cabo, sabremos si está desarrollado pues, para él, es un verdadero esfuerzo cualquier realización concreta.

El ve los procesos de la vida como algo ilustrativo de una teoría. Y si bien el elemento terrestre desconfía antes de su propia existencia que de la realidad externa, el elemento aire duda antes del testimonio de sus sentidos que de sus teorías.

De este distanciamiento de las cualidades aéreas con respecto a la vida física resulta, como norma muy general, una vacilación ante la iniciación de cualquier empresa, sobre todo en aquellas donde no se ve la ansiada perfección idealista.

Por otro lado, tenemos al despistado que, a veces, no se ocupa de las necesidades físicas elementales.

En lo erótico, en el supuesto (y no existente) ser “puro de aire”, no mandan ni la sensualidad (tierra), ni el romanticismo (agua), ni la pasión (fuego), sino sólo el reconocimiento platónico de otro ser a través del cual su existencia queda resuelta y completa. En este pacto queda incluido todo lo que puede unir al hombre y a la mujer pero, sobre todo el sentimiento de que ambos piensan al unísono, es decir, un maravilloso entendimiento de conceptos e intuiciones.

El elemento aire ve las pasiones e inquietudes sentimentales del mundo del agua como una enfermedad que amenaza la armonía mental. Para él, las pasiones y dolores son producto de la poca claridad y de la ceguera, que taponan al claro pensar y discernir. Cuando esta maraña mental se despeja, se produce el indescriptible estado al cual el tipo elevado de aire aspira continuamente: la imperturbable alegría del sabio.

En la esfera científica, el elemento aire aspira a lo metafísico, a la ciencia dura regida por las leyes de la lógica. Él no es empírico como el terrestre sino, más bien, especulativo, aspirando a conocer el edificio entero del cosmos.

En lo artístico, pretende expresar la belleza del mundo de las ideas más que llegar a la perfección de las formas físicas (tierra), al romanticismo (agua) o a la energía dinámica pura (fuego). El elemento aire quiere expresar en su arte un símbolo de la verdad a la que aspira.

En lo moral, lo que el tipo aéreo considera como mal es el obrar contra la convicción verdadera propia. El pecado es tratar de socavar el edificio de la propia verdad y el peor de todos los males es la mentira.

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